martes, 18 de septiembre de 2012

Cacerolazo III: esos que cacerolean

Cacerolazo III: esos que cacerolean

Otra mirada sobre la propuestas de anoche. El autor cuestiona la mirada egoísta de los golpean cacerolas.

Por Daniel Kaminszczik I Termino de cenar, tarde por cierto. Día largo el de hoy, si los hay; laburo, facultad, clase en el FINES, el 237 que no llegaba nunca. Otra noche de cacerolas en la tele, nada importante, algún que otro gorila inflando números para hacerles creer a los miles y miles que esperaban y no fueron que perdieron el tren de la historia, o algo así.
Me siento a la compu, abro mi perfil de Facebook, una amiga escracha a Michetti quien habla de "espontáneas" y convoca cacerolas desde las redes sociales hace días. Una amiga de mi amiga le comenta: "Vero, después de lo de esta noche, ni hablar, nunca vi tanta gente reunida en la plaza, se van a tener que dar cuenta de que así no va!". Y agrega: "No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír."
Y Vero le responde: "Gabi.. vos nunca viste tanta gente porque no estuviste cuando murió Néstor.. cuando echamos a De La Rúa... (ahí sí estaba yo.. las dos veces), cuando ganó Cristina.. varias veces hubo mucha más gente.. te aseguro.. Vos tampoco conocés lo que pasa acá en los barrios del conurbano ni en las otras provincias.. mirás todo desde tu refugio en Bariloche... el N.O también existe.. el conurbano.. en fin... ampliar la mirada es bueno.. besos".
Siento que se queda corta. Que tanta corrección y suavidad no se corresponden con la suficiencia condescendiente y triunfalista de esa Gabi que comenta. Siento que hay que contestarle: Que hay que poner blanco sobre negro en este asunto que, sumado a la corporación política gorila, el discurso falaz de los medios hegemónicos, la traición de Moyano, la embestida de los precios de los alimentos y otras yerbas, cada día se parece más a las semanas previas al golpe que, hace 39 años y 2 días, derrocó al Gobierno Popular de Salvador Allende y encendió la mecha del horror genocida que, poco después, se hizo dueño de nuestro continente al servicio del imperio.
Claro que tienen derecho a cacerolear cuantas veces se les venga en gana y de expresar lo que deseen así sea una sarta de mentiras. Pero yo tengo derecho a contestarle. Y le contesto: "Después de lo de esta noche no hay nada nuevo. Es el mismo mediopelo que se movilizó en 2008 a Palermo para apoyar los intereses de la patronal sojera (y en menor número por cierto) como si fueran los propios. Un sector acotadísimo y por demás anacrónico que, mirándose en el espejo de arriba, asume intereses de una clase a la que no pertenece ni pertenecerá nunca. Una insignificante franja de nuestra sociedad -los números de las últimas elecciones son más que claros- que antepone su deseo de ahorrar en moneda extranjera y en lo posible fuera del país, al interés general.
Son los mismos que se opusieron a la recuperación de los fondos previsionales sin siquiera tomarse la molestia de informarse sobre cuál era el verdadero negocio de las AFJP que, dicho sea de paso, eran extensiones de los bancos armadas para el saqueo del dinero, no de los jubilados sino de todos los argentinos que solidariamente aportan para la reproducción intergeneracional de ni más ni menos que la jubilación de sus mayores.
Los que se rasgan las vestiduras cuando se escracha a un puñado de periodistas mendaces y mercenarios pero justifican el apaleamiento de un equipo de prensa culpable del "delito" de oficialismo dando alaridos en defensa de la "libertad de prensa", el "respeto por el prójimo", la "institucionalidad", la "republica" y decenas más de vocablos que, puestos en sus bocas, no son más que eso, meros vocablos que, unidos y declamados, arman la gran falacia diseñada, claro, por los grupos hegemónicos que sueñan con recuperar el poder y los privilegios.
Los del "algo habrán hecho" de los setenta.
No van a cacerolear a la puerta de Carrefour o Jumbo a exigir que dejen de inflar los precios artificialmente; porque está claro que si Chango Más puede vender carne al precio del gobierno y en el Mercado Central el precio al consumidor del kilo de papas es de $1,90, hay alguien en el medio que está manipulando. ¿O no se dan cuenta de que el cuaderno con espiral que en la librería cuesta $9,50, en el super cuesta $19,00?
No, lo que de veras les molesta es tener que hacer cola en la puerta del restaurante y esperar que una familia de morochos termine de comer y pague la cuenta para poder acceder a una mesa. Les duele en la vanidad que esos"negros de m...." compren en los mismos shoppings, las mismas marcas que en tiempos de la infamia neoliberal les daban el status de "incluidos" y los diferenciaban de quienes no lo estaban.
Los mueve el terror a no poder pasar por encima de la chusma exhibiendo el título de "dueño" (...Caaancheeeerooo...) porque ahora ellos también pueden acceder a una vivienda.Y en pos de protegerse de todos sus temores y todas sus inseguridades -tal vez adquiridos por una excesiva dosis de televisión hegemónica- se convierten en cómplices de quienes fueron (y aún siguen siendo) responsables directos de la represión, la tortura, la desaparición de personas, el robo de bebés, la destrucción de la industria nacional, la entrega del patrimonio de todos nosotros, la miseria y el hambre de millones de compatriotas, porque primero está su pequeño universo.
Ese que gira alrededor de sus propios ombligos.
A mí...¡A mi no me la cuentan más, Mordisquitos

Agencia Paco Urondo.

GB

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